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lunes, 19 de agosto de 2013

Fin del ayuno


            Más de veinticinco de  cocos (sólo su agua), algo más de quince litros de café por vía anal, dos cientos cuarenta horas sin masticar, dos sesiones de hidrocolónico con un acumulado de unos cien litros, siete kilos menos de peso, barro líquido para construir un tiesto, agua, mucha agua, algún que otro masaje, hambre, cansancio y hastío. Estos han sido mis números en un intento personal en deshacerme de todo lo acumulado durante estos ocho años de mal vivencia en China, si el resultado ha sido óptimo o no, no puedo evidenciarlo; sí puedo asegurar que las sensaciones son mucho mejores que las sentidas antes de empezar el proceso: una mente más liviana, un cuerpo más energético, sensaciones más lumínicas y una mejor predisposición al mañana.
            Ahora nos queda romper el ayuno, que con un primer día de experiencia ya puedo asegurar que va ser también ardua tarea. El proceso es el siguiente: primer día sólo un tipo de fruta, segundo día dos tipos, tercero vegetales crudos y fruta, cuarto puedes mezclar lo del día anterior y del quinto a décimo puedes repetir lo expuesto. La cuestión reside que en cuanto comes algo tu cuerpo o estómago despierta, así como esa insaciable hambre de los primeros días y ya te puedes hinchar a manzanas que la ansiedad de grasas o alimentos mucho más procesados nubla notablemente tu iniciativa, pero llegados a este punto tiraremos de espíritu.
            Consciente de que aún no he acabado, me siento complacido con el resultado hasta ahora recopilado de este repetida experiencia, con algunos flecos, he obtenido lo que venía buscando y eso siempre es revitalizante, a parte de los propios beneficios del proceso. No me engaño sobre la dificultad contraída con el compromiso personal de mantenimiento de los resultados obtenidos, lo más complejo acostumbran a ser el primer paso y el mantenimiento.
            Ha aparecido durante estos días un duda interna que va cogiendo forma con el paso de las horas: no estaré radicalizando mucho el contenido de mis retos, podré nunca frenarlo o incluso abortar para saborear lo obtenido hasta el momento… pero mientras escribo esta misma duda, mi propio mecanismo de defensa me insiste en la poca importancia de la repuesta, mientras siga cómodo, fuerte y decidido, voy a tirar para adelante a mi manera, que es la única que ha resultado funcionar; y en cuanto a disfrutar de lo conseguido, eso ya lo hago, hasta el punto de que hago lo que me da la gana des de hace más de diez años y no parece que eso vaya a cambiar, mientras no me distraiga con apegos que requieran compromiso –el peor es mantener un nivel económico alto- podre seguir con el control de mi devenir, que no es más que andar y subir y si puedo empujar a alguien en el proceso, mucho mejor.

1 comentario:

  1. Parece que tienes claras muchas cosas, eso ya es mucho, así que disfruta del camino que el hecho de ir obteniendo resultados es ya muy importante...
    ¡Suerte!

    Un abrazo Pau

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