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lunes, 22 de noviembre de 2010

La clave (Parte 1)

La mente protagoniza nuestra vida, es quién coacciona y contamina nuestra existencia. Suena duro, pero es así, ese parloteo continuo nos impide vivir el instante, el famoso Carpe Diem, que es el único sitio dónde reside la luz absoluta. Repasamos continuamente el pasado creyendo que así arreglaremos el futuro o miramos al futuro porque creemos que con nuestras nuevas metas nuestra felicidad será superior a la presente. <>, al cabo de un mes, llegas al Kilimanjaro y no te das cuenta de que tu mente ya está en otra cosa por lo que disfrutas sólo de una ínfima parte de ese viaje.

Esto que cuento la mayoría ya lo sabemos y todos estamos de acuerdo, pero lo difícil es su implementación. Pues bien, la técnica es fácil, su aplicación, no es que sea difícil pero requiere de una de las propiedades más en decadencia en nuestra época, la constancia. Requiere de constante práctica y si se deja se pierde, es como entrenar para cualquier cosa, correr, escalar, nadar… se empieza poco a poco y se va mejorando, por lo que va a requerir de voluntad y perseverancia. Así mismo, desde el primer día de entreno notaremos su efecto y la parte buena es que no deja agujetas, pero eso también es malo, ya que hace que no te acuerdes de hacerla al día siguiente, pero llegaremos a eso.

Pues bien la técnica es simple, se trata de observar la mente mientras habla, en el momento en que la mente se observa, pierde todo su poder contra nosotros y acaba desapareciendo. Por ejemplo: cuando hacemos lo que más nos gusta, nos gusta tanto porque en un momento dado estamos sólo realizando esa acción y la mente desaparece, luego es cuando se evidencia la calma y en consecuencia la felicidad; por otro lado, si nunca habéis pasado un momento de máximo peligro, también aparece el subconsciente por encima la mente, eso es un mecanismo de defensa, si estamos en medio de un accidente, que acostumbran a ser extremadamente rápidos, la mente sobra, molesta y algo superior a ello entra en acción, que al final es lo que nos puede salvar la vida. Hay una historia de un monje y su discípulo, que ladeando un río iban conversando sobre la iluminación, el monje explicaba que la iluminación es cuando podemos estar en un estado continuo e ininterrumpido sin pensamientos y deseos, es decir con la mente completamente vacía. El discípulo no era capaz de entender que podía significar el hecho de tener la mente vacía, el monje decidió entonces cruzar el río por un puente que lo cruzaba, mientras el discípulo se quejaba de la imposibilidad de dejar la mente en silencio, con un hábil movimiento, el monje tiro al discípulo del puente al río. Iracundo, el discípulo le pregunto el porque de esa acción, el monje pregunto, en que pensaba mientras caías.

Está claro, que no vamos a provocar incidentes para poder vaciar la mente y pocos tendrán la predisposición de meditar, por lo que es mejor por optar por técnicas más aptas, os daré tres ejemplos:

- Técnica de choque: Cuando estéis en medio de algo negativo, un desengaño, problemas en el trabajo, irascibilidad… observar vuestra reacción, empezar por la física, cuando es algo que conlleva una emoción negativa, hay un reacción física, ya sea en la barriga, en la posición del cuerpo o en la misma cara ya sea por deformación o por calor en el caso de la irascibilidad. Una vez detectada la reacción física, pasar a captar la psíquica, ver cómo chilla y qué chilla la mente, os garantizo que desde el momento en que empecéis a observarla, empieza a perder intensidad.

- Técnica de relax: Esta técnica se puede utilizar en cualquier sitio yo le llamo la meditación portátil, os puede servir ya estéis delante del parque más bonito como esperando ser citados en las oficinas de una empresa. Se trata de despertar todos los sentidos, quizá sea demasiado la primera vez por lo que, fijaros en uno en concreto, por ejemplo si es un parque escuchar los pájaros, ahora pensareis, claro en un empresa no escucharemos la máquinas, pues sirve igual, lo que se trata es de focalizar. La vista (es el más aconsejable para las oficinas ya que los demás requerirán de que cerréis los ojos, libre albedrío…), el oído, el tacto (poniendo cualquier objeto en la mano y captando todos su detalles, puede llegar hacerse con los ojos abiertos pero pierde potencia) y el gusto (mientras se ingiera cualquier alimento, será como descubrir que es comer de nuevo). Pues bien esas focalizaciones, frenaran los pensamientos y os aportaran calma y serenidad, algunos incluso saborearan un instante de felicidad.

- Técnica de la respiración: Esta técnica consistes en observar únicamente la respiración, como entra y sale el aire, es aconsejable que durante su transcurso paséis la respiración del pecho al estomago. La mayoría respiramos por el pecho, es un error que con el tiempo se mal adquiere, ya que todos los niños respiran por la barriga, sino fijaros, de ahí esa energía, respirar por la barriga crea y mantiene mucho mejor la energía. Pues bien se trata de observar como entra y sale el aire, luego se puede ir focalizando el concentración, en sentir como pasa por el cuello, por la nariz e incluso podéis intentar notar cómo se mueven los pelos de la nariz a su paso, lo notaréis… cuando estéis relajados de hacer este ejercicio si os fijáis podréis sentir la mente callada durante un instante, porque seguro que de seguida vuelve hablar, no os preocupéis, estamos haciendo los primeros pasos, ni siquiera hemos empezado a correr.

Estos ejemplos son muy iniciales, pero muy útiles para la lucha de problemas diarios, ojalá os sirvan. Si os interesa el tema seguiré definiendo más caminos prácticos y fáciles de aplicar, como siempre estoy disponible para cualquier duda.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Oda a una madre


Que aprendan los sabios a vivir así,

como tu has demostrado saber vivir

sin si quiera tener el coraje para herir

y sin embargo el valor de estar siempre ahí.


Cuando más son los años que cuento

más te quiero, no sólo por ser mi luz

sino por ser digna de uno que fue cruz

y ser de la pena el más poderoso ungüento.


Te respeto por haber siempre demostrado

que aun con frustraciones no se malvive,

y que cada una de ellas, sin duda, nos sirve

para entender y superar nuestro pasado.


Espero no ser nunca indigno de ti

es por eso que me cambio todos los días

esperando de que alguna de esas vías

me lleve rauda de donde vengo, de ti.


Como madre has sido espléndida

como maestra has resultado guerrera

y aunque nada fácil ha sido esta carrera

tu nunca la diste, ni por un atisbo, perdida.


Y con el recuerdo de este gran recorrido

pienso basar hasta el último de mis días

por mi madre, que me quiso como mejor sabía

viviré sabiendo que viví como es debido.


Te quiere tu hijo y aprendiz.