Páginas vistas en total

lunes, 20 de mayo de 2013

Soñando despierto


                Ocho años, el primer cálculo fue de siete pero resultaron ocho, ocho para vislumbrar la luz de un objetivo, un sueño, una misión vital; su consecución aunque no comprobada si es, a día de hoy, completa. Resulta complicado describir en que ha consistido esta aventura sin caer en pragmatismos, resaltaré que ha sido un camino hacia acariciar la posibilidad de libertad en la máxima expresión que mi entorno y pericias podían permitirme; ha sido un nado a contracorriente y sin demasiados soportes de los que ayudarme, con una repetida sensación de ahogo; aunque ocho años pueden entenderse como un largo tiempo, la verdad es que la intensidad de estos demuestran la dificultad, al menos con mis limitadas cualidades, para su consecución; la desesperación y el asombro me han acompañado durante todo el trayecto, la primera fue más protagonista en los inicios la segunda es la que ahora más me abruma; ha sido un trayecto adictivamente intenso, repleto de cambios de sentido, de ritmo, de suerte; lo más importante es que ha sido mi camino, lo diseñe, lo planee y lo he ejecutado, de manera completamente diferente como lo había rumiado, pero al fin y al cabo ejecutado.
                Ahora desconozco cuál será el próximo, incluso no estoy seguro si habrá próximo, al menos de un estilo cómo el que aquí rememoro… Buscaba hacía años una libertad que me permitiera hacerme con el tiempo necesario para descubrir algunas verdades que aún creo tener enturbiadas en mis adentros, verdades ontológicas, banales para muchos, vitales para demasiado pocos. Necesito distancia del que hasta ahora ha sido mi entorno, mi seductor destino, mi segura perdición; este entorno de verdades virtuales, de prefabricados axiomas y fútiles misiones heredadas, llega a convencerte de su validez, de su “increíble” lógica, su desbocada corriente te atrapa irremediablemente y te empuja hasta un mar de nihilismo y soledad al que, seguramente por miedo, siempre he rehusado acabar.
                Sin certeza de si conseguiré acercarme remotamente algunas de estas anheladas nuevas verdades, pero con la convicción de que debo seguir andando y que debo hacerlo por los caminos más complicados y empinados, ya que son estos los que te disponen en posiciones más elevadas des de las que puedes probar de vislumbrar más, de lo que la bajeza de los valles se aseguran de esconder. Caminaré entonces, hacia adelante, pero sin dudar si se presentara necesario recular; hacia arriba, pero sin miedo a bajar de ser necesario; incansable, pero lo suficientemente lento como para disfrutar de la ruta, primer y último objetivo de cualquier camino.
                Siento no poder disponer un texto más específico, pero de hacerlo estoy convencido que sería malinterpretado. Al final los sueños siempre son confusos y sus interpretaciones variadas y múltiples, este no es más que otro de estos sueños que conduce irremediablemente a uno de superior –si el primero ha sido complejo, me derrito por sufrir las dificultades de este nuevo- y cuando digo sueño, me refiero a una propósito que ya por su dificultad, ya por su divergencia con lo que nos rodea, se convierte en una difícil hazaña y en un mágico  ejemplo de que el mundo es mucho más vasto de lo que nos intentan convencer. Lejos de querer pregonar que mi verdad es superior a la que acostumbra a prevalecer, si aconsejaré que si alguien siente un cierto afán de algo diferente, no mire a fuera para encontrarlo sino que empiece por dentro; la verdad siempre empieza por dentro, lo de fuera no se puede controlar, sólo nuestra reacción hacia ello, ese es el primer gran paso para entender el mundo por uno mismo, y repito, quizá entender el mundo por uno mismo sea inferior a tan sólo interpretar lo que muchos se encarecen en explicar, en mostrar, enseñar o imponer. Quizá y sólo quizá, ahora que el mundo parece que se sume en otra de sus cíclicas sombras, sea el momento idóneo para plantear nuevas vías de realización, los que así lo sintáis, no esperéis, esperar sólo duerme y consume tiempo, tiempo siempre necesario, siempre consumiéndose… para llegar a cualquier sitio sólo hace falta un primer paso, ese siempre es el más complicado porque es el único que va acompañado de una decisión, después, seguro que se sucederán otros momentos complejos, pero difícilmente tan complicados cómo el primero, porque cada paso endurece tus piernas, tu mente y tu alma, y eso amigos es lo único importante de caminar, endurecer y prepararnos para el irremediable ser definitivo